ANTONIO MARÍA LUÍS FELIPE JUAN FLORENCIO DE ORLEANS, infante de España y IV Duque de Galliera (en Italia). Nació en Sevilla el 23 de febrero de 1866 y fallecido en Paris el 24 de diciembre de 1930.

Antonio de Orleans fue el único varón de los duques de Montpensier que llegó a edad adulta. Sus padres eran el príncipe francés Antonio de Orleans (1824-1890), duque de Montpensier, y de la infanta Luisa Fernanda de Borbón (1832-1897). Por su padre, era nieto del rey Luis Felipe I de Francia (1773-1850) y de su esposa María Amalia de Borbón-Dos Sicilias (1782-1866). Por su madre, era igualmente nieto de reyes: del rey Fernando VII de España (1784-1833) y de la reina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1806-1878).

El 6 de marzo de 1886, el príncipe se casa en Madrid con su prima hermana la infanta Eulalia de Borbón (1864-1958), hija de la reina Isabel II de España y de su esposo, el rey consorte Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz. Gracias a este matrimonio, Antonio se convierte de nuevo en cuñado de Alfonso XII de España, que era viudo de María de las Mercedes de Orleans (1860-1878), hermana de Antonio.

El matrimonio de Antonio y Eulalia tuvo dos hijos:

Alfonso de Orleans (1886-1975), infante de España y quinto duque de Galliera, casado con la princesa Beatriz de Sajonia-Coburgo-Gotha.
Luis Fernando de Orleans (1888-1945), infante de España, casado morganáticamente con Marie Say (1857-1943).

El infante Antonio nació al fin del reinado de su tía la reina Isabel II, que tuvo que abandonar España con el resto de la familia real española, con la revolución de 1868. No obstante, el padre de Antonio, el ambicioso y liberal duque de Montpensier, había financido con su dinero a los revolucionarios, en espera de acceder al trono de su cuñada. Desgraciadamente para él, el proyecto fracasó y el destierro de los Orleans fue confirmado por el gobierno provisional.

En diciembre de 1874, el golpe de estado del general Arsenio Martínez Campos permite la restauración de la monarquía española y Alfonso XII es proclamado nuevo soberano (gracias a la renuncia de su madre). Los Orleans son perdonados y el joven Antonio vuelve a vivir con su familia en Sevilla, en el palacio de san Telmo. En 1878, la reconciliación de los Orleans y de los Borbones es total con el matrimonio del rey Alfonso XII con una de las hermanas de Antonio, la infanta Mercedes de Orleans.

Su matrimonio con la infanta Eulalia no es afortunado ya que él es voluble y manirroto, mientras que ella es una mujer fuerte y cultivada que no acepta las humillaciones a las que la somete Antonio. Finalmente, y con gran escándalo, la pareja se separa, para divorciarse después.

Pero la unión de Antonio con la hermana del rey le da un lugar oficial en la corte de Madrid. Así, en 1892, los príncipes participan en un viaje a Cuba y a los Estados Unidos, con ocasión de la celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América.

En 1895, el rey Umberto I de Italia (1844-1900) restablece el título de duque de Galliera en favor de Antonio de Orleans; pues el heredero legítimo del título, Philipp la Renotière von Ferrary (1850-1917), lo ha rechazado y el infante Antonio encuentra los lazos que unen a su familia con la duquesa de Galliera, Maria de Brignole-Sale (1812-1888).

En 1900, se reencuentra, en el hotel Savoy de Londres, con Marie-Louise Le Manac’h (1869-1949), viuda de Simon Gugenheim. Inmediatamente seducido por esta joven bretona, el príncipe entabla con ella una relación amorosa que exponen en un viaje por Londres, París y Sevilla. Aun así, Antonio es incapaz de ser fiel y la relación acaba en 1906.

Durante todos estos años, el príncipe ha mantenido un alto nivel de vida y ha dilapidado la fortuna familiar, mientras que su mujer vive en una relativa pobreza. Sus gastos excesivos hacen que tenga que vender, en 1919, las tierras de su ducado italiano.

Antonio de Orleans muere en 1930 en la más absoluta miseria y sus restos serán llevados al panteón de los infantes en el monasterio del Escorial.