HERNÁN CORTÉS MONROY PIZARRO ALTAMIRANO nació en Medellín, una pequeña ciudad de Extremadura que formaba parte del reino de Castilla. Su padre ,Martín Cortés de Monroy, vivía retirado en sus fincas.
En otro tiempo había sido capitán de caballería. La familia era respetable y tenía algunos parientes lejanos famosos, pero estaba lejos de ser rica.

Es muy poco lo que sabemos sobre la infancia de Hernán;
en realidad, ni siquiera estamos seguros de si nació en 1484 ó 1485. Se supone que su madre, Catalina Altamirano, fue una mujer religiosa bastante dura. Sí sabemos que sus padres se preocuparon de él lo bastante como para enviarle a la Universidad de Salamanca cuando tenía unos catorce años. En aquel tiempo, ésa era la edad con la que se entraba directamente a la universidad. Se alojó en casa de una tía, y se dedicó al estudio de las leyes.

Cortés abandonó la universidad al cabo de dos años sin haberse graduado. Había conseguido aprender algo de Leyes, y quizás suficiente latín como para impresionar a las gentes ignorantes, pero no era en absoluto un hombre de educación universitaria.

Se enfrentó entonces a la necesidad de ganarse la vida. Era demasiado orgulloso para realizar trabajos manuales o convertirse en comerciante, pues era un hidalgo- un caballero español de nacimiento-, pero tal como les sucedía a muchos hidalgos, los bienes familiares no proporcionaban suficiente dinero para vivir. De haber terminado sus estudios universitarios, podría haber servido al rey como abogado o funcionario del gobierno, pero como no lo hizo tampoco esa solucion era posible.

La única profesión que le quedaba a un caballero era la milicia. Sus padres se sintieron decepcionados, pues sabían que haberse convertido en abogado habría sido más respetado. Pero a Cortés le resultaba difícil hacer las mismas cosas durante mucho tiempo, y por eso la milicia le convenía. Había sido educado para enfrentarse a la vida, pues Extremadura era una provincia difícil.Generaciones de compatriotas suyos habían servido a los reyes de España en las largas guerras contra el moro.

En 1492 se rindió el reino moro de Granada y los soldados tuvieron que encontrar otras tareas. Poco después, en 1942, Colón había avistado las Indias Occidentales.El camino estaba abierto para que los hombres valientes construyeran en ultramar un nuevo imperio español.

Cortés perdió una oportunidad de unirse a ellos. En 1502, Nicolás de Ovando, un amigo de la familia, fue designado gobernador de la Isla La Española, el centro de toda actividad de España en el Nuevo Mundo. Ofreció a Cortés un puesto entre su personal, pero éste no pudo ir porque estaba enfermo-se había caído de un muro cuando trataba de visitar en secreto a una amiga, y el enfurecido propietario casi acabó con él. Cuando se encontró mejor, pensó en alistarse como voluntario en el ejército español que combatía en Italia.Cambió de opinión- aunque no sepamos los motivos- y se dedicó a deambular por España. Finalmente aceptó un empleo de funcionario de un abogado de Sevilla. Quizás eso le recordó su oportunidad perdida, pues Sevilla era el lugar en el que se planificaban los viajes comerciales y de exploración, y desde donde normalmente partían.

Una vez decidido pudo zarpar , en 1504, hacia La Española.

 
     
 

según " Hernán Cortés, conquistador de México" John Wikes. Editorial Akal.